Las propiedades del acristalamiento autolimpiable le son conferidas por un tratamiento, mediante el cual se deposita en el vidrio, una capa transparente de un material mineral fotocatalítico e hidrófilo.
El vidrio autolimpiable supone toda una revolución en lo que a limpieza de cristales y mantenimiento de edificios se refiere, al minimizar ambas tareas.
Estos vidrios funcionan de la siguiente manera: la luz del día descompone la suciedad acumulada en la superficie de los acristalamientos, que posteriormente será arrastrada por el agua de lluvia. Así pues, el vidrio entra en funcionamiento mediante la acción conjunta de los rayos UV y del agua de lluvia, luchando eficazmente contra la suciedad acumulada sobre la cara exterior del vidrio: marcas de lluvia, de polvo, de niebla y restos orgánicos de contaminación atmosférica.
Incluso cuando no llueve, la instalación de este vidrio resulta interesante, puesto que la fotocatálisis descompone la suciedad orgánica y la limpieza resulta mucho más sencilla.
El resultado de la acción autolimpiable, depende de varios factores: cantidad y naturaleza de la suciedad, exposición al sol y al agua de lluvia y por último, el grado de inclinación de los acristalamientos.
El acristalamiento autolimpiable se puede incorporar, como una prestación, a cualquier vidrio. De es te modo, se puede configurar un climalit autolimpiable, con aislamiento acústico, control solar, seguridad... Pudiendo aunar en un sólo producto, todas las prestaciones necesarias, para convertir el vidrio en su aliado.
